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Argentina, lavado de dinero: pantomima o realidad

martes 21 de octubre de 2014, 14:28h
Argentina, lavado de dinero: pantomima o realidad

Por Alfredo Popritkin, ex perito contador de la Corte Suprema y presidente de Contadores Forenses

Las criticas a la UIF de Argentina se han acentuado recientemente, y más aún tras la permanencia de Argentina en la lista gris del GAFI tras la últia reunión de este organismo en octubre de 2013. Reproducimos por su interés el artículo de opinión de Alfedo Propritkin publicado en http://www.agendaoculta.net 

La UIF, el organismo encargado de investigar el lavado de dinero, tuvo a su primer titular sin presupuesto ni acceso a información y, posteriormente, alternó períodos entre acefalías y titulares sin experiencia ni decisión política autónoma para tan importante y compleja temática. De Antonini Wilson a Lázaro Baez.

La ley de lavado de dinero se sancionó en el año 2002, pero se puso en marcha durante el gobierno de Néstor Kirchner. Por entonces estaba al frente del organismo que da la alerta en estos delitos (la UIF), la contadora Alicia López, experta en lavado. Fue quien dictó las normas de funcionamiento del sistema de información para conocer estos crímenes económicos. Nunca le dejaron a Alicia investigar en serio. No le asignaron presupuesto razonable, le retacearon información, la AFIP y el Banco Central boicotearon su tarea. Le ganaron por cansancio, a fines del año 2004 se retiró del organismo, diciendo su verdad. Desde entonces, el Poder Ejecutivo buscó cubrir el cargo con alguien que solo cumpliera su función en forma aparente, es decir, que presidiera la UIF, pero que no investigara casos que rozaran al poder. 


Luego de dos años sin presidente, designan en 2006 a la contadora Rosa Falduto, con escasos antecedentes, cuestionada por ello, que luego de algo más de un año y medio renunció al cargo, sin conocerse ninguna labor meritoria o adecuada a tan importante cargo. Termina renunciando en agosto de 2007 en medio del escándalo de la valija de Antonini Wilson. 

Después de otro largo período sin presidente del organismo, en enero de 2010 es designado el economista José Sbatella, persona sin experiencia alguna en la materia, ni en lavado de dinero ni en investigaciones de delitos económicos. No era su tema. Se había desempeñado como titular de la Director General de Aduanas y de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, durante el gobierno de Néstor Kirchner. 

En todos estos años solo podemos observar un funcionamiento formal de la UIF, al solo efecto de mostrar al GAFI que existe el organismo, para no recibir un aplazo en materia de cumplimiento de pautas mínimas fijadas a nivel mundial. La lucha contra el lavado de dinero consiste en enfrentar las mafias, el narcotráfico, la trata de personas, el contrabando de armas y otros delitos aberrantes. Pero también es luchar contra los fraudes que cometen los funcionarios públicos contra los estados a los que pertenecen. Es esta la parte más delicada que, en Argentina, ha llevado a vaciar de contenido a un organismo tan trascendental como es la UIF para que no se investiguen los delitos del poder, que solo parezca que ello ocurre. Se ha creado y perfeccionado una verdadera pantomima. 

Detectar y activar las investigaciones de lavado de dinero implica ir directo al corazón del problema: localizar a quienes manejan y utilizan las ganancias de los delitos, incautarlas para que no reingresen en el circuito mafioso y poner entre rejas a las cabezas de las organizaciones. Este es un sueño que vemos muy lejano. 

Hasta la fecha nadie le ha creído al gobierno que su puesta en escena sea cierta. Y por qué ocurre ésto. Sencillamente porque es en las más altas esferas de poder donde se encuentran instalados estos delitos. Las mismas personas que tienen la decisión de quién ejerce el control, son quienes cometen los delitos y conocen los detalles de cómo se llevan a cabo. 

Es por ello que resulta imposible combatir los fraudes contra los recursos del Estado y el lavado de los botines obtenidos, e indirectamente, ante la inoperancia y neutralización de la UIF, tampoco se investigan como se debe delitos aberrantes como la trata de personas, el narcotráfico y tantos otros. 

Y todo esto ya lo sabíamos, pero ahora, con el caso “Lázaro Báez” nos los han mostrado las pruebas contundentes obtenidas periodísticamente. 

Sin embargo, lejos estamos de contar con un verdadero caso judicial. Pues el máximo poder del país está contra una posible investigación como Dios manda. 

Si somos realistas, es muy difícil y por ende poco probable que se consiga, en tiempo razonable, obtener las pruebas judiciales del caso. 

Algo hemos logrado: los ciudadanos hemos podido visibilizar los hechos. Tenemos en claro que la pantomima del combate e investigación del lavado de dinero de los últimos ocho años son solo eso, una apariencia que a esta altura ya no engaña a nadie y que solo han funcionado para encontrar una coartada a los defraudadores y lavadores instalados en las más altas esferas del poder. Esto es insuficiente. Necesitaríamos una mani pulite a la Argentina.


FUENTES: http://www.agendaoculta.net ; 

 http://www.controlcapital.net

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