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La Ley 10/2010 exige que la formación anti blanqueo sea mucho más que un cursillo enlatado

martes 21 de octubre de 2014, 14:28h
La Ley 10/2010 exige que la formación anti blanqueo sea mucho más que un cursillo enlatado

Adriana Mendoza opina sobre las claves correctas para implementar un Plan de Formación PBC en España

Adriana Mendoza Leyva es Licenciada en Administración y cuenta con 10 años de experiencia en materia de prevención de blanqueo de capitales. Fue inspectora de entidades financieras y hoy es consultor independiente. Desarrolla acciones de consultoría, formación, gestión comercial y líderazgo en proyectos en materia de Prevención Blanqueo de Capitales; Compliance y Risk Management,; y Cumplimiento Normativo en materia MiFID y LOPD. Esta especializada en la técnica del coaching diseñado para Compliance Officer
Correo-e: [email protected]

La Formación en Prevención de Blanqueo de Capitales y de la Financiación del Terrorismo.
"Oportunidad de Negocio versus Sensibilización"

Actualmente, en España ocurre un fenómeno interesante de mirar y es cómo ha proliferado de forma inusitada la impartición de cursos en materia de “Prevención de Blanqueo de Capitales”. En este floreciente mercado me atrevo a afirmar que el 90% de los cursos se realizan en todas las modalidades on line, a distancia, monográficos, e-learning y están centrados en la normativa anti blanqueo propia de España ( Ley 10/2010 y el reglamento vigente ) así como en la Tercera Directiva 2005/60/CE. Algunos cursos profundizan más en la materia e incluyen normativa internacional en temas concretos de financiación del terrorismo. Estas modalidades de cursos son acreditados por las distintas organizaciones que los imparten que dan a sus títulos valores tales como “Diplomado” o “Experto”.Y existen diferencias extremas de precios que oscilan entre 72 euros y 500 euros. Y la pregunta de las mil caras: si se parte de la misma base en cada curso, ¿Cómo varían tanto en su coste? si se venden con la garantía desde luego de haber “cumplido con la Ley”. Y acto seguido ¿Dónde queda la formación presencial?, ¿Cómo y desde dónde se genera una efectiva “Cultura de Cumplimiento” sostenible en el tiempo?, ausente en muchos de los casos, sin caución de que realmente se haya logrado el objetivo que es el de la efectiva sensibilización ante el fenómeno de todos los delitos subyacentes al blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Sin hacer mención a la carencia de calidad e intrusismo de profesionales de otras especialidades que creen en esto como fuente de negocio y no a la verdadera construcción de la Cultura de Cumplimiento.

Si tomamos la Ley 10/2010 en su artículo 29 en concordancia con el RD 925/1995 artículo 14, expresa que: Los sujetos obligados adoptarán las medidas oportunas para que sus empleados tengan conocimiento de las exigencias derivadas de esta Ley. Estas medidas incluirán la participación debidamente acreditada de los empleados en cursos específicos de formación permanente orientados a detectar las operaciones que puedan estar relacionadas con el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo e instruirles sobre la forma de proceder en tales casos. Las acciones formativas serán objeto de un plan anual que, diseñado en función de los riesgos del sector de negocio del sujeto obligado, será aprobado por el órgano de control interno . Frente a esta obligación así formulada es de saber que es condición ineludible para los sujetos obligados el deber de aplicar y gestionar medidas para que sus empleados, o de modo particular en el caso de profesionales independientes, abogados y economistas , realicen cursos destinados al conocimiento en un “principio” básico de lo que es la normativa antes indicada, a titulo informativo o de conocimiento general.

Cuando digo “en principio” es porque muchos sujetos obligados pueden pensar que con un “cursillo” - sin ánimos despectivos - ya se esta cumpliendo con la Ley, y en realidad lo que no se está haciendo en muchos de los casos es realmente enfatizar en la sensibilización en esta materia. Cumplir por cumplir ya no tiene sentido en estos tiempos, el riesgo reputacional intrínseco que puede tener estas organizaciones es bastante o lo suficientemente importante más allá de una multa mínima de 60.000 euros si no cuenta con un debido “Plan Anual” de Formación.

A qué se le llama un “Plan Anual de Formación” diseñado – pensado – organizado – gestionado – realizado en función de los riesgos del sector de negocio. , No basta con dar un simple curso, programa u otros nombres que lo etiquetan. El Plan debería contar con tres etapas (I, II, III):

(I) Etapa: entrenar, formar a los nuevos ingresos de empleados con un programa de formación básico de “conocimiento” y “sensibilización”, ya que la Ignorantia juris non excusat o ignorantia legis neminem excusat . Y esta obligación de conocer y aplicar la Ley esta reforzada como obligación profesional en materia de prevención del blanqueo de dinero.

Por otra parte, tenemos que poner el foco en remarcar a los empleados el especial cuidado del “desconocimiento”; porque puede ser considerado ante un supuesto juicio como “Ceguera Intencional” (término anglosajón); que no es otra cosa que la evasión deliberada del conocimiento de los hechos. Es el equivalente al propio conocimiento de la fuente ilegal de la operativa. En la Tercera Directiva indican que “(…) conocimiento, la intención o la motivación (…)” son requeridos para probar el delito del blanqueo de capitales incluyen el concepto que dicho estado mental puede inferirse de “elementos de hecho objetivos”. Sin contar con las responsabilidades administrativas y penales que pueda verse involucrado directa o indirectamente – tema que no trataremos en este caso.

(II) Tenemos entonces una segunda etapa. Esta sería formar a cada una de las áreas, dependencias, departamentos, unidades, etc. Considerando el encuadre del nivel de riesgo (operacional – legal – tecnológico) por cada una de estas, con la finalidad de preparar el debido programa incluyendo contenido, metodología, recursos, en temas específicos en lo concerniente a la Prevención de Blanqueo de Capitales y de la Financiación del Terrorismo; incorporando aspectos co relacionados de conocimiento general como temas actuales referentes a fraude, el bien llamado cibercrimen, delincuencia organizada, temas que tipifican actividades ilícitas, que puedan ser susceptibles de ocurrir en el sector de negocio que opera.

Hago especial hincapié en este tema porque en cursos que he participado como ponente resulta curioso que es la pregunta del millón; ¿Qué tenemos que hacer nosotros si no captamos dinero. Esta normativa está dirigida al sector financiero, con lo cual nuestro cliente no puede blanquear dinero?; o inclusive funcionarios de Entidades Financieras que se encuentran en áreas o dependencias que no son susceptibles de captar efectivo también lo preguntan - estupenda apreciación. Y es allí cuando debemos generar concienciación, principalmente en que el blanqueo de capitales, legitimación de capitales, lavado de activos, Money laundering t las distintas formas que son descritos en el mundo hay un término y elemento común cual es el “Ocultamiento” (“Layering” término anglosajón) – segunda etapa del blanqueo, Es precisamente en esta etapa donde cualquier sujeto obligado puede verse involucrado, utilizado en menor o mayor medida, los delincuentes recurren a distintos métodos, técnicas lo que se le llama “Ingeniería Financiera”; y agrego los blanqueadores saben y conocen la normativa, sus fortalezas y debilidades tanto o mejor que los que estamos en la posición y la creencia que hay que combatirla como el cáncer.

(III) Como tercera etapa del Plan Anual de Formación y no por ello de menor importancia esta la que se debería desarrollar específicamente y con carácter especial para el Órgano de Control Interno y la Alta Dirección de la Organización. Esta política tiene connotaciones distintas a la del resto del personal y debe tener implícita una carga de sensibilización e implicación mucho mayor pues son ellos quienes gestionan, administran, controlan los protocolos de cumplimiento de esta normativa y de otras de igual calado.

No debemos olvidar que no solo el “Plan Anual” de formación es para el cumplimiento de la Ley 10/2010, sino que también contribuye a cumplir buena parte del Programa de “Política Conozca su Empleado” (Know your Staff – KYS) – en la cual debería tener el Órgano de Control Interno una implicación activa en coordinación con el área de Recursos Humanos y Cumplimiento Normativo.

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