www.controlcapital.net

España: nuevo gobierno, recuperación económica y corrupción

martes 21 de octubre de 2014, 14:28h

España estrena presidente de gobierno y proyecto de país. Mariano Rajoy  debe hacer mucho y rápido para responder a la confianza de los electores que le dieron la mayoría absoluta al partido popular. Enfrente un panorama duro: reactivar la economía, reducir el desempleo y ajustar las cuentas con un recorte en el gasto de 16.500 millones que podría doblarse por los compromisos asumidos (revalorización de pensiones, ayudas a los autónomos y a la adquisición de vivienda, y evitar en lo posible subir los impuestos).

España debe hacer ahora más con menos. Debe ganar confianza dentro y fuera de las fronteras, debe ganar competitividad y debe recuperar el espíritu social y los valores por los que en mejores tiempos  se llegó a calificar a los españoles como  los teutones del sur.

En las portadas de la prensa, los casos de corrupción comparten protagonismo  con la actualidad política y salpican a miembros  de todas las esferas sociales y políticas: familiares del Rey, alcaldes, presidentes de Comunidad Autónoma, directivos de cajas de ahorros  y presidentes de clubes de futbol.

En el debate de investidura, Mariano Rajoy  manifestó que se lucharía contra la corrupción si bien afirmó que la inmensa mayoría de los políticos son honestos. Así  evitó entrar en el debate que intentaron abrir algunos partidos sobre  la corrupción política ya que, dijo Rajoy, no  se debe contribuir al mensaje erróneo de que la corrupción política está extendida. El objetivo de esta estrategia  es buscar  centrar la energía del país en la recuperación económica y no dar pie a campañas de cazas de brujas culpables de la crisis que pudieran  desviar  la atención de los ciudadanos.

Sin embargo, el debate está pendiente. No se  debe desestimar  el  estado de opinión y los efectos que produce en la sociedad la presencia  de la corrupción y las expectativas sobre la regeneración en el ámbito  político, administrativo y en el privado. El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas de julio indicaba que el 85% de los españoles cree que la corrupción está extendida y mostraba que los políticos eran el tercer problema (24% ) por detrás del paro y las cuestiones económicas.

Según el índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, España ha perdido posiciones en los últimos años pues ha pasado de la posición 20 de 2002 a la 31 en 2011  obteniendo un aprobado de 6,2 sobre 10 puntos. Esta clasificación podría  producir conformidad a algunos al situar al país en la misma posición que  Portugal, y por delante de Grecia (3,4) e Italia (3,9), pero sitúa a  España en el puesto número 15 de la Unión Europea ,  por detrás de países como  Chile o Uruguay,   y lejos de las primeras posiciones de los de países menos corruptos con puntuación superior a 9 (Nueva Zelanda, Dinamarca, Finlandia y Suecia).

Más allá de referencias de sondeos e índices, lo cierto es que la necesidad de regeneración  ha encontrado espacio en los programas electorales de  todos los partidos. El objetivo de una democracia ejemplar  contenido en el programa del partido popular deberá materializarse en resultados no sólo para conseguir la regeneración democrática sino también para evitar los costes que la corrupción tiene en  la competitividad y que podrían lastrar la necesaria recuperación económica.

Estimaciones del  Banco Mundial señalan que  la corrupción le cuesta a cada habitante del planeta entre 70 y 175 Euros al año, puede reducir la tasa de crecimiento de un país entre 0,5  y 1 punto porcentual  por año y la inversión en los países corruptos es casi un 5% menor que en los países relativamente exentos de corrupción.

Como hace notar William Chislett en el diario Elimparcial.es “no es casual, al menos en Europa, que la ausencia de transparencia y los mayores índices de corrupción se den en los países con más problemas en la crisis de la deuda.”.

En España no existe ningún estudio global sobre el coste económico de la corrupción. Es lugar común cifrar en un 10% el coste adicional que la corrupción añade a los negocios. A esto habría que sumar la pérdida de oportunidades de competitividad empresarial cuando los contratos no los ganan los mejores sino los que más sobornan.

Es difícil calcular el coste repercutido que la corrupción local ha producido en el precio final de la vivienda, en los índices de inflación y en la minoración de la calidad de vida y productividad de los ciudadanos. Pero está en la mente de todos. También difícil es hacer una aproximación al porcentaje de incumplimiento tributario de los contribuyentes producto de la reacción negativa que provocan los casos de corrupción de personajes notorios de la sociedad. Pero existe y no es menor.

La corrupción pública y privada afecta a la salud democrática, a la competitividad y a la recaudación del Estado. Para la recuperación económica es necesario el concurso de los ciudadanos a los que se les va a exigir sacrificios económicos y que hagan más con menos. Los ciudadanos estarán atentos con la expectativa de un cambio en el paradigma moral que ha de coadyuvar también a la recuperación económica. El nuevo gobierno  tiene la ocasión, el tiempo y la mayoría.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (8)    No(0)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Control Capital

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.