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Indice de percepción de la corrupción 2017

Uruguay y Venezuela cara y cruz en Latam

martes 27 de febrero de 2018, 10:24h
Indice de percepción de la corrupción 2017

La mayor parte de los países no mejora tras 25 años y dos tercios no superan el valor 50

Acoso a ONGs y muertes de periodistas marcan el retroceso en varios países

Este Indice de Transparency International, celebra su 25 aniversario y, a decir de la ONG, revela un dato perturbador : a pesar de los esfuerzos por combatir la corrupción en el mundo, la mayoría de los países están avanzando con demasiada lentitud. Aunque detener la corrupción lleva tiempo, en los últimos seis años numerosos países han conseguido progresos mínimos o nulos. Un análisis más detenido de los resultados del índice arroja un dato aún más alarmante: los países donde son más frágiles las garantías para la prensa y las organizaciones no gubernamentales (ONG) en general presentan también los peores índices de corrupción.

El índice, que clasifica 180 países y territorios según las percepciones de expertos y empresarios sobre el nivel de corrupción en el sector público, emplea una escala de cero a 100, en la cual cero equivale a muy corrupto y 100 a muy transparente. Este año, el índice concluyó que más de dos tercios de los países obtienen una puntuación inferior a 50, y que la puntuación media es de 43.

En los últimos seis años, varios países mejoraron de manera significativa su puntuación en el IPC, incluidos Costa de Marfil, Senegal y el Reino Unido, mientras que otros descendieron de posición, como Siria, Yemen y Australia.

Este año, Nueva Zelanda y Dinamarca ocuparon las primeras posiciones, con puntuaciones de 89 y 88 respectivamente. Siria, Sudán del Sur y Somalia se ubicaron en los puestos más bajos, con puntuaciones de 14, 12 y 9 respectivamente. La región con mejor desempeño es Europa Occidental, con una puntuación media de 66. Las regiones peor posicionadas son África Subsahariana (puntuación promedio de 32) y Europa del Este y Asia Central (puntuación promedio de 34).

Cada semana, un periodista es asesinado en un país con altos niveles de corrupción

El análisis de los resultados del índice realizado por Transparency International profundizó además en la relación entre los niveles de corrupción, la protección de las libertades periodísticas y la participación de la sociedad civil. Encontramos que casi todos los periodistas asesinados desde 2012 murieron en países con altos niveles de percepción de corrupción.

“Ningún activista o periodista debería temer por su vida cuando se expresa contra la corrupción”, manifestó Patricia Moreira, directora ejecutiva de Transparency International. “Ante la embestida que sufren hoy en todo el mundo la sociedad civil y los medios de comunicación, debemos hacer más para proteger a aquellos que denuncian este fenómeno”.

El análisis, que incorpora datos del Comité para la Protección de los Periodistas, muestra que en los últimos seis años, más de nueve de cada diez periodistas fueron asesinados en países con puntuaciones de 45 o inferiores en el Índice de Percepción de la Corrupción. Esto implica que, en promedio, cada semana al menos un periodista es asesinado en un país con altos niveles de corrupción. Asimismo, uno de cada cinco periodistas que murieron estaba trabajando en investigaciones sobre corrupción. Lamentablemente, en la mayoría de estos casos nunca se hizo justicia.

Los esfuerzos de Transparency International y su experiencia directa de trabajo con más de 100 capítulos en todo el mundo confirman los estrechos nexos entre corrupción y libertad de prensa. Por ejemplo, en Brasil, que alcanzó una puntuación de 37 en el índice de este año, 20 periodistas murieron en los últimos seis años. Los reporteros en Brasil —perseguidos por investigar la corrupción en gobiernos locales y la criminalidad vinculada con las drogas— arriesgan su vida a diario tan solo por hacer su trabajo.

La corrupción está asociada con la reducción del espacio para la sociedad civil

Transparency International analizó también la relación entre los niveles de corrupción y la libertad que tienen las organizaciones cívicas para actuar e influir en las políticas públicas. El análisis, que incorpora datos de World Justice Project, muestra que la mayoría de los países que obtienen una puntuación baja en cuanto a libertades civiles también suelen recibir altas calificaciones de corrupción.

“Las campañas de desprestigio, el acoso, las demandas y los escollos burocráticos son algunas de las herramientas usadas por ciertos gobiernos para acallar a quienes impulsan iniciativas contra la corrupción”, expresó Moreira. “Instamos a los gobiernos que se esconden detrás de leyes restrictivas a que las desactiven inmediatamente y permitan una mayor participación cívica”.

Resultados en LATAM

Uruguay y Chile son los países más limpios de América Latina, y Venezuela y Haití los más corruptos, según el ránking 2017, que registra avances en Argentina y retrocesos en Brasil y El Salvador.

En América Latina destacan por arriba, como viene siendo habitual en los últimos años, Uruguay y Chile, con 70 y 67 puntos sobre un máximo de 100, respectivamente, seguidos por Costa Rica (59) y Cuba (47).

Ferreira destacó en que los países más transparentes también hay casos de corrupción, pero que vienen seguidos de una “reacción” que “marca la diferencia”, como en el caso de Uruguay, donde el ex vicepresidente Raúl Sendic fue obligado por su partido a renunciar tras descubrirse que empleó la tarjeta corporativa de la petrolera estatal Ancap para gastos personales.

En el extremo contrario de la tabla regional se encuentran Venezuela (18), Haití (22), Nicaragua (26), Guatemala (28), Paraguay, México, Honduras y República Dominicana (29).

Venezuela, según Ferreira, es un país “en una crisis humanitaria total” porque “la corrupción es el sistema en todos los aspectos de la situación” y “la comunidad internacional debería tratar de ser más sólida impulsando alguna reforma”.

A medio camino en la clasificación latinoamericana se posicionan Argentina (39), Brasil, Colombia, Panamá y Perú (37), Bolivia y El Salvador (33) y Ecuador (32).

En el estudio de TI, en el que las variaciones interanuales son normalmente pequeñas, destacan la subida de tres puntos de Argentina y las de dos enteros de Perú y Haití, así como las caídas de tres unidades de Brasil y El Salvador.

Otras regiones

A nivel global, Somalia y Sudán del sur cierran el ránking con nueve y doce puntos; mientras que en el otro extremo Nueva Zelanda y Dinamarca alcanzan los 89 y 88 enteros.

España cae un punto con respecto a la tabla previa, hasta los 57, junto a Chipre, República Checa, Dominica y Georgia, con lo que acumula una pérdida de ocho puntos en los últimos seis años; y pierde un puesto, hasta el 42.

Entre los mejor clasificados, tras Nueva Zelanda y Dinamarca, se sitúan Finlandia, Noruega y Suiza (85), Singapur y Suecia (84), y Canadá y Luxemburgo (82).

El vagón de cola, junto a Somalia y Sudán del Sur, está repleto de países en guerra, estados fallidos y regímenes totalitarios: Siria (14), Afganistán (15), Yemen y Sudán (16), Libia, Corea del Norte, Guinea-Bissau y Guinea Ecuatorial (17).

Entre las grandes potencias, Alemania se sitúa en el puesto 12º con 81 enteros, seguida por EEUU (en el puesto 16º, con 75), Japón (en el 20º, con 73), Francia (en el 23º, con 70), China (en el 77º, con 41), India (en el 81º, con 40) y Rusia (en el 135º, con 29).

FUENTE : Transparencia Internacional

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