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Suiza abandona el secreto bancario, entregará información financiera de forma automática

Suiza abandona el secreto bancario, entregará información financiera de forma automática

Empieza a reunir información sobre clientes extranjeros que entregará a los Fiscos de otros países en 2018

Suiza, que gestiona el 25 % del patrimonio extranjero depositado en los 266 bancos con los que cuenta, se despide a partir del 1 de enero de 2017 de su sagrado secreto bancario, que le ha permitido atraer fortunas durante décadas, pero que se había agrietado ya en los últimos años por la presión internacional.

El país, que ha gozado durante años de un sistema bancario impenetrable ante los intentos de terceros de conseguir los datos de sus ciudadanos con cuentas en Suiza, empezará desde hoy a reunir datos bancarios de clientes extranjeros en el marco del intercambio automático de información acordado con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Suiza aceptó en el año 2014 sumarse al estándar global de la OCDE para no perder su estatus de plaza financiera internacional y en 2015 firmó un acuerdo con la Unión Europea (UE) en este sentido. Aunque no comenzará a intercambiar los datos bancarios hasta 2018, en la práctica entierra ya este año el secreto bancario, al iniciar los pasos necesarios para entregar la información de este ejercicio de sus clientes extranjeros el año próximo.

Se trata de un paso doloroso para un país tan orgulloso de su secreto bancario, que se remonta a 1934. Suiza es el líder indiscutible en la gestión de fortunas privadas de ciudadanos extranjeros, al copar el 25% de la cuota mundial de este negocio, según los datos de la Asociación Suiza de Banqueros (ASB).

El mercado financiero aporta el 9,3% al PIB suizo y el sector bancario genera 167.000 puestos de trabajo en el país. Suiza gestiona fortunas por valor de 6,6 billones de francos (6,1 billones de euros), de los que la mitad proceden del extranjero. Ha sido, de hecho, la presión internacional realizada desde el exterior, sobre todo por parte de Estados Unidos, la que ha ido minando poco a poco el secreto bancario hasta conseguir levantarlo.

Suiza quiso evitar durante mucho tiempo tener que entregar datos de clientes estadounidenses a EEUU, pero cuando el Departamento de Justicia estadounidense denunció al banco UBS y amenazó con retirarle la licencia en el país, no tuvo otra opción, pues era improbable que la entidad sobreviviera a la demanda y Suiza no podía permitirse dejar quebrar a una de las entidades financieras más importantes para la economía helvética.

En 2009 Suiza entregó los datos de 4.450 clientes estadounidenses a EEUU, lo que supuso el principio del fin del secreto bancario. Durante los años siguientes y gracias a más investigaciones en EEUU y otros países que implicaban a más bancos helvéticos y extranjeros en Suiza, el secreto bancario fue debilitándose cada vez más.

Suiza sólo entregaba información a solicitud de países con los que tenía un acuerdo para evitar la doble imposición, pero la cooperación no estaba asegurada, ya que la administración del país tenía que demostrar que el titular de la cuenta bancaria había evadido impuestos.

A partir de 2018, los departamentos de Hacienda de otros países ya no tendrán que cursar solicitudes específicas sobre las cuentas que sus ciudadanos tienen en los bancos de Suiza, sino que la información será entregada anualmente de forma automática. Sólo habrá una excepción, y es que la Confederación Helvética sigue negándose a cooperar en base a datos robados.

Fuente: con info de http://rsocial.elmundo.orbyt.es/

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